17 de octubre de 2008

Sobre la necesaria gobernabilidad

Este es otro fragmento escrito por mi para mi tesis de licenciatura. Creo que es importante entender cuáles son los cimientos de la gobernabilidad en un Estado de Derecho. Se habla mucho de gobernabilidad, pero aún su significado es poco conocido. Posteriormente les dejo un artículo sobre Gobernabilidad escrito por el maestro Sinesio López, publicado en su blog "El Zorro de abajo"
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Estamos ad portas de alcanzar el primer decenio del S.XXI, un decenio que permitió la consolidación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), como la nueva herramienta desarrolladora y con visión progresista permanente. La globalización y la aldea global de Marshall McLuhan son una realidad latente que permite el establecimiento de nuevos paradigmas y una transformación en la estructura del sistema político de las naciones y de los gobiernos.

Sin embargo, esta posibilidad de desarrollo no viene siendo tan efectiva en los “países en vías de desarrollo”. Las desigualdades y las necesidades sociales, continúan generándose como un mal endémico sin antídoto alguno. Las brechas sociales continúan dilatándose y, parecería ser que la globalización sólo es aprovechada desde una perspectiva económica y no social. La globalización -al igual como sucedió en su momento con la revolución industrial- pone nuevamente en el tapete la premisa siguiente: Los ricos siguen siendo más ricos, y los pobres continúan siendo más pobres.

Este presente no es más que el resultado de un profundo proceso histórico de cambios e inestabilidades en el sistema político, social y económico, que a la par provocan distorsiones en la práctica de la gobernabilidad democrática. Para eso es preciso situarnos en el momento en que la metamorfosis política de la sociedad se reestructura y da paso a los nuevos proyectos de gobernabilidad.

El estudio y el interés por la gobernabilidad surgen de una necesidad por paliar los constantes conflictos que originaba una sociedad convulsionada debido a la desigualdad social, la extrema pobreza y la falta de representatividad política.

El Capitalismo que había nacido en la Revolución Industrial había perdido su esencia política para preponderar sólo el ámbito económico. El liberalismo político de Locke había quedado como simple complemento epistemológico del capitalismo, puesto que en esencia había sido el libre mercado económico el que había determinado la pauta de los gobiernos.

Frente a estas realidades nace el análisis socialista de Karl Marx quien propone un cambio en el sistema político y dar paso a la superestructura del estado social. Marx critica a la fábrica y a la materialización del factor humano visto como simple factor de productividad capitalismo y mercantil.

Estas dos concepciones políticas preponderaron en el s.XX y tuvo su mayor apogeo en los años 80, cuando el Orden Mundial estuvo polarizado sobre dos ejes políticos y económicos: La URSS y los Estados Unidos.

La Unión Soviética desarrollaba un sistema de gobierno netamente político y social, mientras que en los Estados Unidos se forjó una sociedad abierta al liberalismo económico. En el mundo se ejercía una visión triunfalista del mercado sobre la planificación, de la sociedad sobre el estado., y de la democracia sobre el autoritarismo.[1]

Históricamente, en rigor, la teoría de la Gobernabilidad nace como teoría de la ingobernabilidad y se suscita en escenarios de países desarrollados. Esta nace en el contexto de pronósticos académicos frustráneos; en este caso tres sucesivos. El primero, por cierto bastante previsible, luego de décadas de crecimiento económico continuo en el mundo desarrollado, se llega a un aletargado estado de estancamiento fruto de la crisis mundial petrolera, y es aquí que entra James O. Connors, economista marxista, quien en 1973 anuncia una crisis fiscal de gran envergadura en los países más desarrollados.

La tesis de O. Connors es que el Estado hacía viable la economía mediante dos sistemas de transferencias de recursos a las empresas: la "inversión social" (gastos estatales que hacen posible la rentabilidad de los negocios privados) y el "Consumo Social (salarios acrecentados por servicios sociales que dinamizan las empresas). Como el Estado ya no puede pagarlos se entra en una crisis; esta crisis, en cierto modo, es el reflejo de la tan anunciada crisis final del capitalismo

Es por eso que en 1975 Michel Crozier, Samuel Huntington y Joji Watanuki elaboraban un reporte para los gobiernos de tres países occidentales (Japón, Estados Unidos y Francia), en el cual se hacía un diagnóstico de los problemas y causas[2] que desde su perspectiva se constituían como centrales para el desempeño eficaz del gobierno y de la economía en las sociedades occidentales postindustriales con regímenes políticos democráticos.

Si bien es cierto que la discusión de los asuntos de la eficacia y legitimidad del desempeño del sistema político en las sociedades capitalistas ya se desarrollaba con cierta profundidad, estos autores tuvieron un impacto profundo en el mundo de las ideas y la política.

La Comisión Trilateral [3]acordó la creación de un grupo de trabajo compuesto por estos tres especialistas para analizar las relaciones entre gobierno y democracia. El resultado fue el "Informe del Grupo Trilateral sobre la gobernabilidad de la democracia al Comité Ejecutivo de la Comisión Trilateral".

En este reporte, sus autores concluían que después de un periodo relativamente "exitoso" de consolidación democrática y desarrollo económico, las sociedades occidentales postindustriales enfrentaban problemas que impedían el funcionamiento eficaz de los gobiernos democráticos.

Para ellos, era necesario restablecer el equilibrio entre el ejercicio del poder y la distribución de responsabilidades, en el marco de la preservación de un régimen democrático.

En síntesis, reflejaban una crisis desplegada entre la oferta gubernamental y la demanda social; desde este perspectiva emerge en la academia el concepto de "Ingobernabilidad" que se puede definir como: la suma de debilitamiento de la eficacia del gobierno simultánea al debilitamiento del consenso ciudadano, lo que también se ha definido como "democracia embotellada", en donde "la demanda es fácil y la respuesta difícil". [4]

A esta concepción, desde una óptica más teórica, se ha unido Jürgen Habermas, quien ha descrito la crisis como formas de manejo de mecanismos administrativos-institucionales disfuncionales, lo que apunta y apuesta a "una crisis de salida con forma de crisis de racionalidad"[5]; esto supone que el sistema legitimador no logra mantener el nivel de lealtad necesario de las masas hacia el Estado, es decir el sistema político no cuenta con el insumo de respaldo social necesario por no poder responder a la sobrecarga de demandas, así, las limitaciones económicas generan "una crisis de entrada con forma de crisis de legitimidad"; el input y el output, de legitimidad y eficiencia, respectivamente, no garantizan la adopción de políticas públicas coherentes.

De hecho, las cuestiones asociadas al vocablo gobernabilidad comenzaron a ingresar en la agenda de los políticos y estudiosos de los países centrales desde mediados de los años setenta, junto con la crisis de las economías desarrolladas, la emergencia de nuevos movimientos sociales visibles de que los desequilibrios económicos internos e internacionales, estaban generando cambios profundos en la manera en que las sociedades y los Estados estaban procesando el agotamiento de un patrón de desarrollo, pero que todavía no alcanzaban a definir los perfiles de otro.

En América Latina, por su parte, la discusión regional sobre las cuestiones de gobernabilidad estuvo enmarcada por tres complejos procesos que comenzaron a desarrollarse con especial ímpetu durante la década de los ochenta: el proceso de crisis de deuda, ajuste y reestructuración económica; el agotamiento del modelo del Estado interventor y su consiguiente redefinición en términos de la reforma del Estado, y el cambiante itinerario de las transiciones y consolidaciones democráticas.

No obstante, la solidez de las políticas económicas del capitalismo, caen en un profundo análisis de revisión. El Consenso de Washington, es cuestionado por sociedades pobres y con necesidades básicas debido a que estructura un “orden global fracturado” [6]que no integra a las personas sino que la diferencia, que al mismo tiempo mantiene profundas brechas y fisuras entre ellos. La crítica de este sistema se ahonda a tal punto de sostener que hoy en día no existe un Orden Mundial.[7]

Todo este contexto histórico de los últimos decenios (Estados desfragmentados, gobiernos no representativos y desborde popular) ocasionó que la sociedad política en su conjunto se interese más por el estudio de la gobernabilidad. Los problemas de deudas internacionales, las transiciones democráticas, los severos ajustes económicos, la concepción de un Estado interventor, llevan a los académicos Latinoamericanos a un tercer pronóstico, en el que concluyen, que hay una contradicción inexorable entre democracia y ajuste.

La temática sobre la gobernabilidad, en sus inicios se caracterizó por enfocarse en un ciento por ciento sobre la base del “buen gobierno”, y la resolución de conflictos sociales en vez de analizar que “los gobernantes o el gobierno no son solamente el conjunto de personas que detentan el poder de gobernar sino el conjunto de los órganos a los que institucionalmente les esta confiado el ejercicio del poder”.[8]

Hoy en día la multidimensionalidad de su epistemología conglomera componentes mucho más concatenados entre sí. Aquí pues surgen propuestas de estudio desde la misma concepción de las posturas ideológicas que propone Tomassini[9], pasando por los componentes propios de Camou: “Gobernabilidad y eficacia, Gobernabilidad y legitimidad, Gobernabilidad y estabilidad.”[10]; y finalmente, la postura práctica que desarrolla Prats[11].

Pero, ¿Cuándo y cómo practicar la gobernabilidad en una sociedad? Boeninger[12] destaca tres condiciones básicas para ejecutar un plan de gobernabilidad: 1) La necesidad de reconocer las limitaciones de la soberanía y el poder del Estado; 2) Reconocimiento de los cambios políticos; y 3) La estabilidad del sistema democrático mediante un consenso societal.

Este breve análisis situacional nos permite, pues, comprender con las particularidades de la gobernabilidad y el contexto en que se adentra en las estructuras de los poderes del Estado, las entidades públicas, y ahora mediante otras concepciones, a la misma entidad privada; ergo ahora podemos desarrollar los conceptos teóricos y prácticos de y sobre la gobernabilidad.

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[1] TOMASSINI, Luciano; “Gobernabilidad y Políticas Públicas”, EN URZÚA, Raúl; Fracturas en la gobernabilidad democrática; Editado por Centro de Análisis de Políticas Públicas; Chile; 1998;
[2] ACHARD, D.- FLORES, M.: Gobernabilidad: Un reportaje de América Latina; Ed. Fondo de Cultura Económica, PNUD; México, 1997
NT: La comisión Trilateral sugieren ciertas medidas restrictivas para superar lo que llamaron "Exceso de Democracia"; este "exceso" está constituido básicamente por cuatro elementos: 1) Erosión de la autoridad, debido a la concepción de Estado de Bienestar y su ideología igualitaria; 2) Sobrecarga del gobierno, debido al desgaste de la intervención estatal en las relaciones sociales, lo que ha generado más demandas; 3) Intensificación de la competencia política, lo que ha disgregado la intensidad generando una incapacidad de las instituciones; y 4) Incremento del provincialismo nacionalista de la política exterior, debido a las presiones ejercidas por la sociedad respecto de sus necesidades interiores.
[3] NT: Actualmente la comisión es presidida por el congresista demócrata Tom Foley por los Estados Unidos, el empresario y político irlandés Peter Sutherland por Europa y el presidente de Fuju-Xerox, Yotaro Kobayashi como representante japonés.
[4] (Cfr). BOBBIO-MATTEUCCI-PASQUINO; Diccionario de Política; Tomo I; Ed. Siglo XXI, Madrid, 1995: Gobernabilidad,
[5] (Cfr). Ibid
[6] SAGASTI, Francisco, Entre otros; Democracia y buen gobierno; Ed. Apoyo-Agenda Perú; 3ºEdición; 1999;
[7] DE RIVERO, Oswaldo
[8] (Cf) Revesz, Bruno y CIPCA: “Gobernabilidad democrática, descentralización y desarrollo territorial local y regional" presentado en el I Encuentro Macro Regional sobre nueva ruralidad y competitividad territorial “Hacia la construcción de una nueva estrategia de desarrollo rural y competitividad para la Macro Región Norte”, Cajamarca –Perú; noviembre 2005.
[9] (Cf) TOMASSINI, Luciano; “Gobernabilidad y Políticas Públicas”, EN URZÚA, Raúl; Fracturas en la gobernabilidad democrática; Editado por Centro de Análisis de Políticas Públicas; Universidad de Chile; Chile; 1998
[10] (Cfr) CAMOU, Antonio; Gobernabilidad y Democracia; Ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas, 4º Edición; 2001, pp. 5-8 Formato html, Disponible en Internet: http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=501
[11] (Cfr) PRATS, Joan, El concepto y el análisis de la gobernabilidad; Revista Instituciones y Desarrollo Nº 14-15; España; 2003;
[12] (Cfr) BOENINGER, Daniel; “La gobernabilidad: Un Concepto multidimensional” EN TOMASSINI, Luciano; ¿Qué espera la sociedad del gobierno?; Editado por Centro de Análisis de Políticas Públicas; Universidad de Chile; Chile; 1994

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