8 de noviembre de 2008

¿Cómo se comunicó Obama?

Me permito sustraer un post del blog del Dr. Martín Tanaka. En esta ocasión nos presenta un texto escrito por nuestra compatriota Olga Celle, Ph.D. en Sociología, Profesora adjunta de la Universidad de Maryland, University College, donde enseña sociología de las relaciones raciales y sociología urbana.

Si bien el tema central del texto es el racismo, Celle da algunos datos importantes sobre las estrategias de comunicación política que realizó Barack Obama para ganar las elecciones, como tambíén observa las falencias externas e internas de los demás candidatos. Cualquier parecido con la realidad (errores de Campaña de Lourdes y Ollanta) son pura coincidencia.

Aquí les copy/page lo más resaltante, en todo caso les sugiero leer todo el texto en Virtú e Fortuna.

- Obama era un joven y brillante senador Afro-Americano por el estado de Illinois, es decir, era parte del “Establishment.” No nos olvidemos que hasta su triunfo en la primarias Demócratas, Obama tenía problemas para diferenciar su programa del de Hillary Clinton. Y también, que tanto McCain como Obama votaron a favor de la aprobación por el Senado Norteamericano del plan de rescate del sistema financiero en Octubre de este año. Obama no es un revolucionario.

- Obama es el campeón de la política de bases. Su experiencia como activista comunitario le ha servido para orquestar su campaña por la Internet y dirigirse de manera directa y personal a sus seguidores potenciales por medio de mensajes a celulares. Sus entusiastas seguidores le han retribuido con modestas contribuciones monetarias las que multiplicadas por los millones de sus bases ha hecho que este hábil político lidere la campaña electoral con más recursos económicos en la historia de los Estados Unidos. También, le han sobrado voluntarios de todas las razas y edades que han ido de puerta en puerta recolectando adherencias a su candidatura. A todo esto debe añadirse sus grandes dotes de oratoria e impecable manejo de su imagen pública

- Irónicamente el ser identificado como negro favoreció a Obama al protegerlo de las acaloradas, bajas acusaciones y chistes de mal gusto que caracterizan las campañas electorales. Si la campaña Republicana se abstuvo de críticas severas a Obama fue por miedo a la reacción negativa de la población pues habría significado una ruptura con el acuerdo tácito de que “a las personas de color no se las insulta o menosprecia públicamente” sin pagar graves consecuencias políticas (...) Una suerte distinta corrió Hillary Clinton quien siendo blanca pero mujer fue maltratada por la prensa al punto que el ex presidente Bill Clinton protestó calificando de despiadada la campaña mediática contra su mujer. En resumen, al no ser estrujada la imagen de Obama durante la campaña, al momento de votación el era el candidato cristalino y transparente.

- Al principio de este año, el Reverendo Jessie Jackson dijo que Obama “no era lo suficientemente negro” como para representar un nuevo pacto social (racial) en los Estados Unidos. De igual manera, un grupo de jóvenes negros le reprochó en público el que no tuviera un programa político centrado en los negros americanos. Obama, con el control escénico que lo caracteriza, les respondió que el estaba postulando al trabajo de Presidente de los Estados Unidos, deletreando la palabra “unidos,” es decir, dándole connotación multicultural a su imagen y a su campaña.

- Pero lo que para muchos Afro-Americanos era una deficiencia se transforma en un capital simbólico que ha hecho que jóvenes universitarios de todas las razas se identifiquen con el: Obama es la imagen del éxito honestamente ganado de las minorías raciales. Y en ese sentido, encarna los ideales estadounidenses de la asimilación y democracia. Su triunfo es la reafirmación de los valores más nobles de la nación.

- Afro-Americana también ex alumna de la Escuela de Derecho de Harvard. Ya para estas alturas su vocación pública era clara y su entorno social había cambiado. De haberse casado con una mujer blanca, habría ofendido a sus benefactores y sufrido el ostracismo tanto de la comunidad negra como de los blancos, muchos de los cuales aun perciben los matrimonios interraciales como un pecado contra la naturaleza.

- La esclavitud en los Estados Unidos fue abolida antes de darle el voto a la mujer. Esto habla de la manera en que las jerarquías sociales de raza y género se entrecruzan. Obama es un hombre negro y como tal recibe un nivel de estima social superior al de una mujer blanca (Hillary) de la misma clase social.


- La identidad de la mujer está siempre ligada a un Otro y ese otro es siempre un hombre, sea padre, marido o hijo. El estatus de “esposa-de-presidente-moralmente-cuestionable” ensombreció la candidatura de Hillary Clinton. La gente común y los medios de comunicación se preguntaban si “Hillary sería capaz de ‘controlar’ a Bill,” es decir, como un hombre es capaz de ‘controlar’ a su mujer (...) O tal vez la interrogante era, si Hillary no pudo controlar la sexualidad desmedida de su esposo, como podría “controlar” a la nación… Y es que en una nación que ha tallado su éxito sobre una economía de guerra, es difícil imaginarse a una mujer dirigiendo los ejércitos imperiales.

- Pero Hillary era la candidata preferida para ocupar la presidencia hasta que aparece Obama. (Algo parecido al caso de Lourdes Flores y el fenómeno Humala en las últimas elecciones presidenciales en el Peru). La explicación a este enigma merece un análisis empírico complejo enfocado en las extraordinarias y novedosas estrategias mediáticas de la campaña de Obama que hemos esbozado en la primera parte de este artículo. Al respecto solo quiero avanzar una idea: Tanto Hillary Clinton como John McCain dirigieron sus campañas a los votantes tradicionales, es decir, blancos de clase media (al final, solo 45 por ciento de todos los hombres blancos votaron por Obama). Si ninguno de estos candidatos pensó en movilizar a las masas de obreros, pensionistas y sobretodo de jóvenes fue básicamente porque estos grupos comúnmente no votan. Obama logra venderle su mensaje de cambio a una población desilusionada con la política.


- El apoyo de los obreros blancos viene de su promesa de atacar la globalización en cuanto esta significa la reducción de trabajo en Estados Unidos, un ideal defendido sin éxito por todos lo sindicatos desde la época de Ronald Reagan. El triunfo de Obama va parejo al nivel de desilusión con el sistema de partidos y de desesperación económica de los estadounidenses en el momento de las elecciones. Pues, al final de cuentas, esta elección ha sido un plebiscito sobre el rol del estado en la economía y la guerra.

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