7 de noviembre de 2008

El homo comunicante

“El hombre es el único ser vivo que comunica por el mero placer de comunicar”[1]. Éste alcanzó con la comunicación una diferenciación trascendental frente a los otros seres vivos, pero antes de alcanzar su proceso evolutivo, éste “ser animal” tuvo que experimentar -por millones de años- diferentes procesos que alteraron su vida.

Gran parte de las investigaciones alcanzadas hasta estos tiempos demostrarían que la descendencia directa del hombre fue el homínido, y éste tuvo como predecesor al primate. El primate se caracterizaba por ser arborícola, es decir, el hombre se desplazaba colgando de los árboles. Ese era su forma de vivir y de conseguir sus alimentos.

Pero todo cambió cuando éste desciende a tierra y adopta una postura erguida, Éste es el punto clave para el inicio del “proceso filogenético (…) que va a dar lugar a la aparición del homo”[2].

A continuación ocurre un acontecimiento fundamental. Con la bipedación - capacidad de andar erguido sobre los dos pies- el primate debió tener mucho miedo al encontrarse con una visión diferente del mundo. La amenaza de muerte por animales carnívoros le debió causar muchos problemas al principio.
El instinto de supervivencia animal pudo haberse accionado en él, pero aún así, asumió que vivir en soledad sólo le complicaría más las cosas. El primate necesitaba ayuda, entonces entendió que debía de apoyarse el uno con el otro. Esta teoría puede explicar la aparición del habla y un acercamiento a la comunicación.

María Dolores Cáceres, en su investigación “Introducción a la comunicación Humana”, sostiene que la aparición del lenguaje pudo producirse desde este proceso filogenético:

“…hasta ese momento las mandíbulas eran robustas, con una musculatura poderosa que permitía asir el alimento y arrancarlo, pero que oprimía la cavidad craneana impidiendo que existiera espacio para el desarrollo del cerebro. Cuando se aligera la musculatura máxilofacial porque ya no es necesario que sea tan potente y disminuye la tensión que ejercía sobre el cráneo, es posible que el cerebro crezca (…) Desaparece el prognatismo, se produce un ensanchamiento de las caderas, aparecen las curvaturas características en la columna vertebral (cifosis y lordosis) que la hacen mucho más resistente desde el punto de vista biomecánico, surge la proporción de las extremidades y se desplaza el foramen de la columna hacia atrás, creando así espacio para que aparezca en la garganta la glotis y los órganos de la fonación que van a posibilitar el lenguaje. ( …) En el tracto laringeo humano la posición baja de la laringe y el alargamiento del tracto vocal, resultantes de la bipederestación erecta, van a permitir la emisión diferenciada de las cinco vocales y el contraste entre consonantes nasales y no nasales”.[3]

Muchos investigadores destacan que “el cerebro llega a ser humano, a conformarse de modo humano, precisamente mediante el lenguaje o, en términos más generales, por la cultura y la educación.” [4]´ El desarrollo del cerebro se llevó a cabo -en primer lugar- en base a características físicas y biológicas. Esta nueva forma que adquirió el cerebro, permitió que el hombre – a través de millones de años- desarrollara su capacidad de raciocino y de pensamiento; y el lenguaje “…hubo de conducir a la progresiva adaptación de determinadas zonas del cerebro para recordar nombres, estructuras sintácticas, etc.”[5]

Seguidamente irán ocurriendo diversas situaciones que complementan el proceso evolutivo. Para esta investigación destacamos dos realidades claras que se vinculan con la comunicación. El primero la extraemos de la imperiosa necesidad del hombre por construir herramientas para satisfacer sus necesidades. Y la segunda -como consecuencia de este proceso- el hombre irá integrándose más el uno con el otro ergo va formando cooperación.

Para Leroi-Gourhnan…”el arte paleolítico comienza (…) no como la huella desordenada de hordas errantes, sino como telón de fondo de territorios étnicos coherentes.”[6] Al llegar el hombre a elaborar herramientas útiles indispensables para vivir, es aquí donde da un paso fundamental para desarrollar el lenguaje.

Edgar Morin ya había propuesto su dialéctica “cerebro-espíritu-mano-útil” acerca del “cerebro animal” del hombre. Morin nos dice que el hombre “…en primer lugar, transformó la rama en bastón, la piedra en arma y que, de problemas en soluciones, ha realizado los fantásticos desarrollos prácticos y técnicos de las sociedades humanas: Conocer-actuar”.[7]

Para el antropólogo Faustino Cordón, cuando el hombre se encuentra con materia prima, éste busca darle un resultado, una utilidad. A partir de allí surge “la necesidad de transmitirlo y recordarlo, establece las primeras distinciones y se inicia la acción verbal”.[8] “El pensamiento involucrado en el uso de herramientas parecen mostrar ya características culturales que alejan al homínido del estadio instintivo y natural: su acción se torna subjetivamente significativa, conscientemente intencional”:[9]

Retomando al postulado citado por Leroi-Gourhan, identificamos que en la era paleolítica, por decirlo de alguna forma, el hombre fue desarrollando un conjunto de determinadas reglas, normas, ideas y pensamiento abstracto (cultura) –todo esto a merced del lenguaje- que permitirá, posteriormente, los cimientos de una sociedad civilizada.

Es más, F. Cordón, complementó esta teoría, señalando que fue con la actividad culinaria donde el homínido pudo desarrollar su comunicación oral. “la cocina transforma cualitativamente la actividad previa del homínido, al posibilitar el progreso de la actividad animal desde el objetivo animal (dependiente del apremio del hambre, del azar y de la acción directa) al proyecto previo (dependiente de la cooperación en el grupo ante lo inerte y al abrigo de lo fortuito y sobre todo de la interferencia entre las especies), relacionando el propósito con el resultado mediante el grito.” [10]

Tampoco podemos enfrascarnos en esta teoría y asegurar que la utilización de las herramientas, sólo estuvo enfocado para la actividad culinaria. Se mencionó en líneas anteriores que el homo al pisar tierra, pensó primero en defenderse -inclusive antes que buscar alimento. Y más tarde, realizó muchas otras actividades, no sólo para la supervivencia, sino también de índole cultural artística y expresiva.

Pero queda claro que todo este proceso posibilitó la cooperación y la integración hacia un solo objetivo. “La palabra les permitió su incesante actividad transformadora sobre la naturaleza y su hegemonía sobre las demás especies y separarse de la evolución conjunta de las especies para progresar en términos de sociedad.”[11]
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[1] (Cf.) CÀCERES, María D.; Introducción a la Comunicación Interpersonal; Ed. Síntesis; España; 2003; pp.14
[2] Ibid; pp.14
[3] (Cf) CÀCERES, María D.; Introducción a la Comunicación Interpersonal; Ed. Síntesis; España
[4] (Cf) CONESA Francisco y NUBIOLA, Jaime; Filosofía del lenguaje; Editorial Herder; España;
[5] (Cf) DARWIN, Charles; El origen del hombre y la selección en relación al sexo, estudio preliminar de Faustino Cordón; Editorial EDAF; España; 1989,
[6] (Cf.) FLORES TREJO; Jorge H.; Cultura, singularidad fenoménica e identidad: consideraciones sobre su génesis en el paleolítico superior; Revista Alteridades; Nº 030; Universidad Autónoma de Iztapalapa; México
[7] (Cf.) MORIN, Edgar; El método, el conocimiento del conocimiento EN EQUIHUA ZAMORA, Luis y FONSECA MURILLO, Andrés; Revista Ciencias; Nº 67; UNAN; México
[8] (Cf.) El lenguaje, etapa clave en la evolución del hombre; Diario “El País”; 26/01/1979 (Revisado en versión web (17/06/2008):
[9] (Cf.) CÀCERES, María D.; Introducción a la Comunicación Interpersonal; Ed. Síntesis; España
[10] (Cf.) JEREZ MIR, Rafael; La sociedad, la ciencia y la educación a la luz de la biología evolucionista de Faustino Cordón (1909-1999)
[11] (Cf) CÀCERES, María D.; Introducción a la Comunicación Interpersonal; Ed. Síntesis; España

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