23 de noviembre de 2008

Tratado de Libre Circulación Humana (TLC-H)

Hoy culmina la ceremonia del Foro de Cooperación del Asia Pacífico (APEC). Como ya los medios informaron, dentro de poco saldrá publicado la Declaración de Lima donde se establecen los puntos y objetivos remarcados por los cancilleres de las distintas economías del mundo, que como se tenía previsto, la vedette temática fue la crisis financiera y económica mundial.

El presidente Alan García se lanzó –como ya nos tiene acostumbrados-con una oratoria rimbombante de mística positiva y muy esperanzadora sobre esta crisis. Además confió en que la única forma de salir de dicha recesión es a través de los Tratados de Libre Comercio, abriendo el mercado y evitando las restricciones.

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Me permito plantear la necesidad de que nuestros gobiernos y los empresarios que participan en APEC renueven su decisión de constituir un área de libre comercio que nos vincule en el Asia-Pacífico a las 21 economías”, indicó en la inauguración de la IV Reunión del Consejo Consultivo Empresarial de APEC (ABAC), en el hotel Los Delfines, en San Isidro.Según el jefe de Estado, para hacer realidad el área de libre comercio en esta zona, es necesario dejar de lado las “restricciones” y la oposición de algunos países “con intereses regionales”. (Diario Perú21 19-11-2008)
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Yo me pregunto ¿Seguimos creyendo que la única forma de alcanzar el desarrollo es a través de la economía? Tanto se ha escrito sobre el desarrollo multilateral, y el uso de herramientas multidisciplinares, es decir económicas, sociales, políticas, culturales, comunicacionales, etc; y aún seguimos empecinados en que la economía es la panacea del desarrollo.

Entiendo bien que la APEC sirve para tratar sobre temas comerciales y económicos; pero pensar sólo en economía sería encasillarnos en modelos particulares que –solitarios- no funcionan. Me parece raro que los intelectuales participantes no se den cuenta de ello.

Ahora bien, en base a un artículo escrito por Pepi Patrón, publicado hoy en la Revista Domingo del diario La República, tomo en consideración la importancia de la creación de la “Libre circulación humana”, es decir una especie de TLC pero no en base a productos y/o servicios, sino a través de seres humanos.

Definitivamente estamos viviendo un boom en telecomunicaciones y sobreinformación, los avances de la tecnología puesta en funcionamiento como medio de comunicación virtual hacen posible un mayor alcance de comercio mundial, como diría Marshall Mc Luhan una Aldea Global. Pero con esto seguiríamos enfrascándonos en la pura materia económica. Se supone que gracias a la Internet podemos dizque interactuar con ciudadanos de otros países y aprender de sus culturas y formas de vivir.

La pregunta es ¿Cuánto es la gradualidad de interacción mundial? Sostengo que comercialmente la gradualidad es alta; socialmente baja y; culturalmente engañosa. Ahora bien, parte del éxito “ciudadano” de la Unión Europea fue la apertura de sus fronteras y el libre acceso, esto hizo y hace posible que el nivel de interacción y la comunicación “face to face” sea más íntima y clara.

En América Latina vemos que las barreras fronterizas son todavía infranqueables, y digo infranqueables porque a pesar de que los peruanos podemos entrar a Chile, Brasil y Colombia con sólo nuestro DNI, aún existe una xenofobia que impide decir que vivimos en Aldea Global.

Ojo que no estoy afirmando que no deba existir una vigilancia migratoria, ni tampoco ansío una especie de paraíso hippie, sino mas bien una iniciativa de expandir nuestras culturas de forma más humana y no solamente económica.

No se cuánto tiempo pasará para que se vaya tomando en cuenta las políticas de apertura humana, pero mientras sigamos obsesionados en copiar modelos políticos y económicos (izquierda y/o derecha) vamos a seguir cayendo en lo mismo.

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