7 de enero de 2009

¡Qué me cuentas!

Hace tiempo leí un libro del profesor y periodista Luis Arista Montoya: “J. Habermas: Comunicación, Modernidad y Consenso”. Este libro es un recopilación de ensayos sobre el filosofo Jurgen Habermas que el autor realizó durante su época de periodista en actividad y como profesor de la Universidad de San Martín de Porres.

En ese sentido, el autor revalora la filosofía de Habermas sobre su teoría de la Acción Comunicativa como teoría del consenso y la modernidad. Como algunos sabrán, Habermas toma como base de su tesis los Actos del Habla de Austin.

El autor señala que: (...) "la formación lingüística de consenso, a través de la que se entretejen las interacciones en el espacio y en el tiempo, permanece dependiente de tomas de postura autónomas de afirmación o negación por parte de los participantes en la comunicación gracias a pretensiones de validez susceptibles de crítica"[1]. Para esto recordemos los actos locucionarios, perlocucionarios y los ilocucionarios.

Ahora bien, tomando este pensamiento de Habermas, ¿Cuán importante es expresar oraciones firmes, verídicos y directos? Y más difícil ¿Cómo hacer esto? No es menester dar un ejemplo de mensajes clave acerca de cómo saber hablar ante el público. Pero sí es necesario señalar que muchas veces políticos, actores, o nosotros mismos cometemos errores al comunicarnos de forma oral. Cuando queremos dar confianza sucede todo lo contrario, cuando queremos evitar reyertas las incendiamos más. El mundo es un mar de buenas intenciones.

En estos momentos de crisis es importante que nuestros políticos expliquen (hablen) de la mejor manera para no crear falsas expectativas o caer en especulaciones que solo traen más caos.

Aquí les dejo un video rescatado del blog del morsa (blog de política peruana). Escuchen bien lo que dice al final. Yo vivía en esta época, pero no entendía ni jota de política.





Nota: Para los amigos extranjeros les comento que este hecho ocurrió en 1992, cuando en el Perú era presidente Alberto Fujimori. En ese tiempo el Perú registraba una inflación muy grande. Inclusive por el año 1989 registraba una inflación de 1 millón. Asimismo el terrorismo azotaba al país. Es decir, el Perú estaba peor que nunca. El ministro no tuvo mejor idea que no mentir al país y mandarles como sea el mensaje.

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[1] Se citará TAC, Habermas (1981), Teoría de la acción comunicativa, Madrid, Taurus, 1987

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