16 de junio de 2009

EL DIÁLOGO: VENTAJAS Y DESVENTAJAS. ANÁLISIS DESDE LA COMUNICACIÓN



El desborde popular en Bagua ha traído acotaciones importantes acerca del papel del diálogo como política democrática (gobernabilidad, participación ciudadana, entre otras). Han sido innumerables las ocasiones en que periodistas y "especialstas" han sugerido la práctica del diálogo para apaciguar los ánimos en la selva. Al final del día, la realidad nos muestra un futuro incierto, un diálogo de dos horas, muertes inocentes, un gobierno con desequilibrios para gobernar y falta de liderazgo, y finalmente, la prostitución de un concepto (me refiero al diálogo) con respecto a su eficacia.

Existe una premisa importante acerca de la comunicación y que es menester presentarlo para el abordaje de este post: "Una cosa es el conocimiento sobre un objeto llamado comunicación, y otra cosa es la comprensión de la situación comunicativa en el momento que sucede y en la tensión de lo que sucede." (GALINDO 2009).

Desde mi óptica he podido apreciar que la referencia hacia el término "diálogo" ha estado sugestionado a una concepción simplista de comprender la complejidad de un fenómeno grande llamado comunicación. Del mismo modo he podido darme cuenta de lo sencillo que ha sido hablar acerca de la "des-información". Mi intención no es menospreciar dichas argumentaciones, sino hacer un paréntesis acerca de las ventajas del diálogo como sistema comunicación. En ese sentido, destaco dos variables que para mí son importantes mencionarlos. La primera se refiere al diálogo como comunicación intercultural y, la segunda al diálogo como institucionalidad.


El diálogo como factor de interculturalidad
En el Perú es bien sabido que cada vez que surgen conflíctos sociales, movimientos sociales, etc; salen a la luz variables de racismo, exclusión y marginación social. Y en ese sentido se integran subcategorías conceptuales que nos hablan acerca de la identidad y la culturalidad. La comunicación como sistema entra a tallar en esta frontera de situaciones (acción) como un proceso de interacción. Una interacción dentro-dentro (entre nativos e indígenas), una interacción dentro-fuera (difusión de información desde las comunidades indígenas hacia Lima), una interacción fuera-dentro (difusión de información desde Lima hacia Bagua y desde el exterior a Lima y Bagua) y, una interacción fuera-fuera (difusión de información desde Lima al exterior y, desde Bagua al exterior).

Son en estas cuatro interacciones donde se desarrollan los elementos que constituyen la comunicación intercultural. Para comprender esto se necesita configurar los elementos de expresión y estructura desde donde ocurren los hechos (en este caso no estamos hablando de espacio físico sino del tiempo de la información en la interacción). Sobre la primera dimensión (expresión) tenemos algunos datos (desde la política y la antropología). Sobre lo segundo (estructuración) no tenemos casi nada. Esto es algo que un comunicólogo podría estudiar con dedicación, tarea.


El diálogo como factor de institucionalidad
Otro concepto inevitable ha sido el considerar al diálogo desde una "visión" (no óptica) de legitimidad (con el fin de estabilizar la gobernabilidad democrática). El diálogo como comunicación transcurre directamente en horizontes complejos y pragmáticos a la vez, por tanto, en todo Estado de derecho es menester crear condiciones políticas de institucionalidad, con el fin de mantener en equilibro al gobierno de turno.

En la tesis de licenciatura que elaboré escogí al "Presupuesto Participativo" como situacionalidad política donde la comunicación está presente. De ella saqué conclusiones interesantes que me ayudaron a comprender el limite del diálogo como ecología comunicacional.

Muchas veces la "des-información" no es un factor estructural que origina resentimiento y exclusión social (marginación), asimismo no necesariamente en el diálogo se origina una interacción cognitiva, sino mas bien una difusión de intereses (perlocuciones-ilocuciones). No necesariamente la interacción modifica o altera al sistema biológico, al sistema cognoscitivo, y al sistema social. Y si lo hicieran, dificilmente ambos sujetos comunicantes obtendrían un beneficio mututo y común.


Conclusiones
Es preciso señalar que el diálogo como comunicación no es simple sino complejo. El diálogo puede incluirse dentro de las políticas de comunicación (algo que ningún gobierno peruano lo tuvo). Lo complejo y lo sistémico es ver más allá de lo evidente y de lo fácil y, luego de ello, verlo organizado dentro de la pragmática de la vida diaria. El diálogo en este conflicto ha servido, pero no ha sido la herramienta que faltaba, en realidad el diálogo estuvo en todo momento pero fue la perlocución de la información lo que transgredió la paz. "No siempre dialogando se entiende la gente". El segundo paso sería aprender a dialogar, pero esto escapa al sentido común.

Además, en política los sietmas de infromación se manejan sobre una delgada línea roja, eso es algo que parece inevitable en ello. El diálogo nos puede servir para consolidar un punto de vista, como una herramienta más para trazar líneas de consenso dialógico (estableciendo conceptos homogéneos). Es por este camino donde es posible elaborar políticas de comunicación más razonables a la vida humana sin convertirlas en simplistas. Esos son los límites del diálogo visto desde la comunicación. El diálogo sirve, pero no siempre.

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