11 de septiembre de 2009

129 PORTADAS POR EL 11 DE SETIEMBRE



Comparto con ustedes un material histórico proporcionado por quien fue uno de mis mejores maestros en la universidad: El reportero de la historia. Son más de 129portadas del 11-09-2001 de diferentes diarios del mundo.


Es difícil describir los momentos duros, los momentos dolorosos. Por más que transcurran los años y el sufrimiento se haya dilatado, es inevitable que el rastro del recuerdo dibuje en la memoria, la fotografía perfecta de aquellas lágrimas sangrientas que inundaron nuestras almas.

Recuerdo cuando me enteré por primera vez del ataque al World Trade Center. Yo regresaba de clases del 4to. año de secundaria. Me dirigí a la puerta de mi casa para abrirla con la llave, y de pronto, el flash fotográfico de mi retina revelaba una imagen imborrable en mi adolescencia. Me pregunté en tres segundos ¿Qué ha pasado?. Mi madre exaltada me dijo - ¡Acaban de bombardear a Estados Unidos!. Allí empezó mi angustia y mi dolor ajeno, un dolor cucufato, un dolor de una persona que no le gusta ver sufrir a nadie, de una persona que si bien sabe que la vida puede estar llena de una lacra humana, evita golpear a alguien. Lo que vino después son sucesos de "harto" conocimiento: Genocidio por doquier.

Mi padre y mis profesores de Historia me decían que la historia sirve para conocer el pasado y enmendar los errores en un futuro. Dudo -dolorosamente- que esto se cumpla. El futuro es incierto. Como hombre de ciencia creo en las relaciones de causa y efecto para explicar algunos acontecimientos sociales; pero sé que siempre hay algo más, algo inesperado, algo complejo, algo que el hombre nunca conocerá por completo. Algunos lo llaman metafísica, yo lo llamo "vida".

Descarto que algún día la maldad se extinga, pero no descarto que muchos de nosotros aprendamos que el dolor ajeno nunca podrá ser justificable, que la guerra siempre será tan estúpida como los hombres que la ocasionan, que siempre es mejor -aunque suene a joda- intentar ser buenos que ser simples imbéciles con aires de superioridad meta-ideológica.

Si logran olvidar, ¡Enhorabuena!, y si no pueden, sean buenos. Eso es, así es.

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