17 de marzo de 2010

LAS PROFECÍAS DE MARSHALL MCLUHAN



Por Frank Casas Sulca

Publicado en Boletín Enlace Virtual 6ta. Edición

¿Existe alguna relación de sentido entre las profecías y las predicciones? Si bien las primeras son inadecuadas para la comunidad científica por su falta de razón lógica-metodológica, y las segundas son propuestos identificados y validados por variables científicas, es preciso afirmar que toda predicción científica puede tener un efecto profético marcado por una retórica persuasiva.

Un ejemplo de aquello ocurre cuando se menciona el nombre de Marshall McLuhan, canadiense y teórico de la comunicación, gurú de las nuevas tecnologías y de la estructura social. Su pensamiento es tan amplio que no sólo ha calado en los círculos académicos, sino que despierta el interés de personas que esperan cosas grandiosas de la tecnología. Por eso, es válido cuando Carlos Scolari, Doctor en Comunicación, se pregunta “¿qué se puede escribir de Marshall McLuhan a estas alturas? (si) del canadiense se ha dicho todo y lo contrario de todo”.

Los libros de McLuhan han sido candentes: criticados y alabados. Ha pasado desde las revolucionarias tesis antiimperialistas hasta los contrastes de la revolución digital, y así ha sido, incluso después de su muerte el 31 de diciembre de 1980. En fin, ahora nos volvemos a topar con un libro mcluhaniano, digno de ser revisado por cualquier estudiante y profesional de cualquier ciencia:
Understanding Me. Lectures and Interviews, editado por Stephanie McLuhan y David Staines (Boston: MIT Press, 2006).

Este es un libro que no esconde nada y, a su vez, esconde muchas sensaciones. Está compuesto por conferencias y entrevistas realizadas desde 1959 hasta 1979. De este McLuhan, en versión oral, ya se conocían algunos videos que aparecen en YouTube, y la mítica entrevista en Playboy de 1969, sin embargo, este libro realmente enriquece aún más la figura del canadiense y el conocimiento de los lectores.

Más allá de McLuhan
Este McLuhan se presenta bajo una actitud ya conocida en sus textos escritos, una complejidad literaria y fluida capacidad analítica. Sin duda, estas conferencias son también una revisión intersubjetiva y simbólica de la visión mcluhaniana acerca de la vida, las relaciones sociales, la comunicación, la cultura (educación) y la tecnología.

“El medio es el mensaje”, el aforismo retórico de McLuhan por excelencia, aparece como el nexo más poderoso para atrapar a sus críticos y seguidores. Sin embargo, aquellos quienes hemos tenido el placer de seguirlo, sabemos que McLuhan siempre fue más allá de lo que la popularidad de esta frase consiguió. Un ejemplo de aquello son los temas del mercado laboral en una sociedad tecnológica: “Another peculiar feature of electric technology: it tends toward decentralized, tailor-made, custom-built servicing” (p. 86 – 1966) (el año corresponde al de la conferencia).

Así mismo, McLuhan defiende una práctica educativa que hoy sería parte del Edupunk: “What is indicated for the new learning procedures is not the absorption of classified and fragmented data, but pattern recognition with all that that implies of grasping relationships (...). We seem to be approaching the age when we shall program the environment instead of the curriculum” (p. 53 – 1964).

Las obras de McLuhan recorren cierta divinidad profética, siendo la principal características su inmortalidad, donde cada texto puede encuadrarse a la realidad de hoy y mañana. Como lo sostiene Scolari, “con McLuhan pasa algo extraño: basta sustituir en sus textos la palabra ‘televisión’ por ‘Internet’ o cambiar ‘medios electrónicos’ por ‘medios digitales’ para que asuman una contemporaneidad asombrosa”.

Así, cuando señala que “electrically, we're moving into an age of play which will bring many new patterns of work and learning” (p. 190 – 1972), pareciese que McLuhan hubiera sido paseado por los laboratorios “free” de Google; o cuando señala que “Gutenberg had, in effect, made every man a reader. Today, Xerox and other forms of reprography tend to make every man a publisher” (p. 179 – 1972) y “Xerox is a total invasion of copyright because all books go into the public domain via this new kind of access” (p. 201 – 1972), es como si estuviera dictando una charla de marketing y ventas analizando a los consumidores y productores de hoy en día.

Por último, pero no al final, aparece la frase que podría ser el nuevo paradigma de todos aquellos que recién hablaron sobre la tecnología a partir de los años 90: “The user is the content” (p. 250 – 1976). Esta frase, sin duda, esquematiza todas las acciones, análisis, pensamientos, deducciones y apreciaciones, por las que muchos hacemos profesión y ocio en el posdigitalismo. No cabe duda de que “McLuhan, como Gardel, cada día canta mejor”.

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