10 de abril de 2010

LO INTERESANTE DE LA AUTOREGULACIÓN PERIODÍSTICA


En la "buena" Escuela de Periodismo, sin duda, nos enseñan a escribir, locutar o grabar a través de la "dictadura de lo interesante"( Federico Salazar). Se entiende por "interesante" aquellos sucesos que despiertan el interés de lectores, oyentes, televidentes o usuarios; esto no implica que la narración esté fuera de lo real. Las metáforas se justifican cuando se resalta la belleza de una acción o un hecho, pero se marchita cuando se la utiliza como último recurso para llenar espacio, y peor aún, cuando la imagen y la buena reputación de los actores se trastoca con premeditación, alevosía y ventaja. Esto sucede en el periodismo peruano constantemente, y no hay nadie que fiscalice y regule a los medios de comunicación.

¿Se acuerdan del chef español difamado por una periodista de El Comercio?, ¿recuerdan el tratamiento de la noticia sobre la muerte del periodista Álvaro Ugaz?, ¿se acuerdan de los calificativos que se le hizo a los futbolistas Claudio Pizarro y Paolo Guerrero tras el caso "Hotel El Golf"?, ¿saben ustedes a cuántos ciudadanos habrán los medios calificados de "delincuentes" cuando no lo eran?, ¿saben ustedes, por qué los medios deportivos del Perú son calificados de "desinformadores" y "azuzadores"?

Estos son algunos ejemplos, pero que día tras día, si "día tras día", se encuentran en los medios de comunicación del Perú. ¿Quién los regula? ¿donde está el famoso ombudsman del periodismo?, ¿qué hace el Consejo de la Prensa Peruana? (sorry, Kela), no lo sabemos.

Me da gusto que en España, donde también se deben dar estos hechos, se encuentren acciones que demuestren a la ciudadanía que el medio periodístico, el "casi" reflector de la imagen y de los hechos nacionales, tengan a bien reconocer, desde una forma institucional, los errores que ocasionan los periodistas. Este es el caso del diario El País, quien a través, de su ombudsman Milagros Pérez Oliva, viene publicando una serie de notas autocríticas sobre el libertinaje de información.

Cuando alguien se arrepiente de haber participado en un reportaje de EL PAÍS, nuestra credibilidad se resiente. Y deberíamos preguntarnos por qué algunos de ellos tienen la impresión de que no buscamos ajustar el relato a la realidad, sino la realidad al reportaje que queremos escribir.

Yo sé que en los medios de comunicación, la palabra "regulación" es casi una "mentada de madre", sin embargo, para no llegar a estos extremos que tienen intereses políticos y económicos, se debiera optar por la autorregulación. Una autorregulación que vele por los intereses de una sociedad informada y realista, pero sin llegar a extremismos autogenerados. Que en canal 2 hayan despedido a Beto Ortiz, periodista polémico, o hayan censurado al personaje "Negro mama", no demuestra que sea una política de salubridad noticiosa, sino, simples actos de interés privado. Importante sería una política de normas de bien común y de profesionalismo que los comunicadores no deban transgredir. Esto sería una interesante noticia que contar.

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