21 de mayo de 2010

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE GOOGLE?

Por Frank Casas Sulca

Publicado en: Boletín enlace Virtual Nº8

Se asume que Google no es el diablo. Se sabe que “Saint Google” está para ayudar. Se comprende que ha sido la voluntad de los pueblos sin fronteras quienes han convertido a Google en un monopolio de las interfaces gráficas, pero, ¿es esto fruto del esplendor de la economía digital donde el valor de los intangibles y la cultura de la innovación son la fuente del desarrollo?, o ¿es acaso otra forma de manipulación cerebral –al estilo chomskiano– de un poderoso Leviatán que ya no castiga sino que somete? Cuidado querido lector, este texto es no apto para dummies.

Así como en los años 80 el debate sobre los medios de comunicación estuvo centrado entre el bien y el mal, es decir, aquellos quienes veían a la TV como un elemento de entretenimiento común y aquellos quienes veían una forma de manipulación mental por parte de los relacionistas públicos de Estados Unidos; hoy en día vienen surgiendo los mismos discursos sobre el papel de la Internet, en este caso Google, como eficiencia y perjuicio en la vida del hombre y de los Estados.


Empecemos. Google es una empresa privada que nació en Sillicom Valley, y hoy en día es el buscador de mayor uso en el mundo occidental. Hasta aquí todo bien. El éxito de Google radica en el valor agregado más importante en la vida de los medios de comunicación (porque Google es un medio que comunica): “la credibilidad”. Gracias a la credibilidad, Google ha formado un imperio en los corazones y en las páginas de inicio de los ordenadores. Aquí la cosa se vuelve más profunda, ya que, por un lado, se puede ver a Google como un buen estratega comercial, pero también se asume que Google controla los gustos, ergo, la mente. Esto conlleva a pensar que el éxito de Google no se basa en un control gubernamental sino en el cariño de la gente.

La democracia parecería funcionar: “El pueblo elige y Google representa este sentir”. Esto es un monopolio, claro, es un monopolio meritocrático. ¿Esto es bueno o malo? Los monopolios y los oligopolios son impuestos por la política y la economía. Google es impuesto por sus propios méritos. Existen AltaVista, Yahoo, Terra, etc., pero ninguno comparable con Google ¿Se está formando una nueva nación?


Las naciones son territorios donde la cultura y la lengua pertenecen a una identidad común. Hay Estados que no tienen nación. Hay naciones que no tienen Estados. Este es el caso de Google. Cuando Google fue echado de China, mucha gente protestó en Twitter y en Facebook. Se culpó al Gobierno chino de prácticas dictatoriales. Sin embargo, los críticos olvidaron dos cosas: 1) para los chinos, Google no es un buscador estrella; 2) Google se mantiene en China con otros productos.


¿Por qué la gente defiende los intereses de una empresa privada?, ¿por qué se critica el actuar soberano de una nación como China? Nos guste o no, a un gran porcentaje de los chinos les gusta vivir en China y, más aún, en su mercado proteccionista. ¿Es bueno que Google se convierta en una nación?, o mejor dicho ¿en serio es una nación o estamos cayendo en las metáforas más románticas de nuestra historia? ¿Los Estados dejarán de ser Estados?


Habría que entender dos cosas esenciales. La nación de Google es una metáfora de cambio social, es decir, del ámbito del sistema social. La estructura social ha venido cambiando desde la primera aparición de la computadora: “El tiempo y espacio”, por ejemplo. Pero las sociedades no forman Estados y los Estados no forman sociedades. Como se señaló líneas arriba, las naciones no forman Estados, y suele pasar que existen Estados sin naciones; ergo, es utópico pensar que pronto dejaremos de hablar de estructuras políticas y de territorialidades dominadas por las banderas de nuestra patria y todo esto porque aparecerán otras empresas meritocráticas con valor de pertenencia nacional. Google es una nación, pero nunca será un Estado. Las naciones pueden desaparecer; los Estados, nunca. ¿Debemos seguir hablando de Google Nación?



No hay comentarios: