22 de agosto de 2010

EL ESTUDIANTE EN COMUNICACIONES (I)



Pepito era un joven de “clase C” como cualquier otro. A los 16 años de edad decidió estudiar la carrera en Comunicaciones (así en plural) porque a su mamá le encantaba la idea de ver a su hijo en la tele como un gran periodista. Pepito no tenía idea de lo que hacía un periodista, pero intuía que en la Facultad de Comunicaciones (seguimos con el plural) conocería a buenas personas, "buenas chicas”, leería a Borges, y sobre todo, nunca más volvería a contratar a un profesor de Matemática.

Pepito ingresó y egresó. Nunca fue el mejor alumno pero cumplió con todos los deberes sagrados de un estudiante. Durante cinco años conoció muchas cosas interesantes, entre chicas, libros y cervezas. En los últimos ciclos, empezó a realizar sus prácticas en algunos diarios locales, y sin importarle lo miserable del sueldo (por debajo de la extrema pobreza) y la alta explotación (amanecidas y sin seguro social), pensó que aquello era el camino que un fuckin periodista tenía que seguir para ser exitoso. Todas las noches, mientras disfrutaba de un aromático emoliente con chankay, se preguntaba quién habría sido el imbécil que estableció que el periodista tenía que sufrir trabajando como un subempleado sin carrera. Trató de aprender de los viejos periodistas y empezó a leer, profundamente, los libros de política y literatura. ¿Algún día podría escribir un libro? Quizás. ¿Algún día escribiría al costado de Bob Woodward? "Carajo, todo se puede en esta vida", se repetía. A duras penas empezó a redactar su tesis de Licenciatura mientras se burlaba de sus amigos quienes, dominados por la flojera, decidieron hacer examen de grado.

Hoy, Pepito trabaja vendiendo autos y gana por comisión alrededor de 5 mil soles mensuales. Nunca más regresó al diario donde empezó a laborar. Su tesis se quedó en el marco teórico. El último recuerdo periodístico de su vida fue el apretón de manos con su ex jefe, director del diario donde practicaba, luego de cerrar un trato de compra-venta. Como periodista el director nunca lo miró. Pepito, ya de 35 años y con una novia también comunicadora, se pregunta si fue una buena inversión gastar cerca de 40 mil soles en sus estudios. Tiene una hija de 13 años y ayer lo amenazó diciéndole que quiere ser comunicadora como su papi. Mientras, la abuelita, mamita de Pepito, sueña con ver a su nieta en la tele.

... ¿Continuará?


1 comentario:

Alonso dijo...

Si eres un estudiante de comunicaciones sabras que el internet hoy en día es muy importante para las empresas..sobre todo las redes sociales como el twitter...te dejo un link para que tengan una idea de como es el funcionamiento...gracias por dejarme compartir Saludos
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