5 de septiembre de 2010

COMUNICACIÓN, POLÍTICA Y PODER





Resulta que la candidata Lourdes Flores Nano utiliza la estrategia que la llevó a perder anteriores elecciones: Polarizar la contienda electoral. Ella pertenece a la derecha progresista y conservadora, mientras que Susana Villarán pertenece a la ola radical socialmarxista. En tanto, la opinión pública limeña y, los diarios limeños, caen en este juego de poder ¿Por qué en pleno S. XXI políticos, prensa y ciudadanía debaten sobre estos temas y no se da pase a los debates de agenda técnico?, ¿quién tiene el poder de poner la agenda?


Fue Manuel Castells quien señaló, a viva voz: la comunicación es poder”. Entonces, la pregunta en cuestión tendría que ser: ¿Quién tiene ese poder?, ¿cómo se maneja tal poder?, ¿hacia donde se dirige el poder? Y, finalmente, pero no al último, ¿cómo se mantiene aquel poder? Respondamos estas interrogantes para responder luego a la primera gran interrogante de la contiende electoral municipal de Lima Metropolitana.


¿Quién tiene el poder?

Todos somos seres humanos, ergo todos tenemos la posibilidad de comunicar, pero no todos podemos ejercer control sobre la mente utilizando la comunicación. El poder se circunscribe en instancias. El poder se distribuye a través de relaciones sociales que conforman las redes sociales. Todas las cosas que aceptamos -y no aceptamos- implican una relación de poder, de poder aceptarlas, de poder debatirlas, de poder imponerlas y de poder asumirlas. El poder, sin duda, es de aquellos quienes imponen una agenda de pensamiento ¿La prensa es un ejemplo de poder? Si, pero no tanto como lo fue Jesucristo, el Capitalismo y la lucha de clases socialista.


¿Cómo se maneja tal poder?

El poder puede ser medido en función de la fuerza impuesta y en la dominación –consenso- adquirida. Lo segundo es lo importante. Coca Cola gasta millones de dólares en mantener posicionamiento de su marca “felicidad”. Ni Jesús, ni Smith y mucho menos Marx gastaron tanto para posicionar lo suyo. Entonces el poder, en términos de eficacia nace con la comunicación pero se va extendiendo a través de la transmisión.


¿Hacia donde se dirige el poder?

El reto de transmitir ideas en una sociedad de la información y la comunicación es la base para una sociedad del conocimiento. Se consume mucho conocimiento, pero no sabemos cuánto conocimiento transmitimos. Estamos en una economía del conocimiento pobremente extensiva en materia tecnológica, aún hay millones en el mundo que desconocen tal suceso. Las grandes empresas y los grandes políticos mantienen el poder político y económico (no se apuren que el orden es correcto); pero dudo que controlen el poder de comunicación y transmisión.


¿Cómo se mantiene el poder?

El poder se mantiene con la historia, la historia de la vida. Las interpretaciones de la vida son infalibles para establecer el poder. El científico cognitivo Lakoff establece los marcos (frames) por donde se configuran nuestros estilos de vida. Nuestra vida está dirigida por nuestras decisiones que escogemos de un gran menú de vidas.



¿Por qué en pleno S. XXI políticos, prensa y ciudadanía debaten sobre estos temas y no se da pase a los debates de agenda técnico, ¿quién tiene el poder de poner la agenda?

Lo explicado ayuda a comprender el por qué de estos sucesos en la sociedad, en la prensa y en las redes sociales: Duros debates entre una candidata que dice ser de derecha y otra de izquierda, una se acuesta con el narcotráfico y la otra es la transparencia. Las relaciones de poder, o sea las historias de vida social y política van en esa dirección. Aunque, claro está, nadie gana con un debate ideológico. Mucho menos los medios quienes creen poner la agenda, y que en realidad son un elemento más por donde pasa el poder. Mientras, la ciudadanía expectante asume el poder de ser controlado por un debate de poca monta hasta el día de las elecciones, que será el día para medir el poder impuesto, asumido y consensuado.


* Para Weber el poder era dominación impuesta, a veces, violentamente. Para Arendt el poder era una relación consensual de aceptar que uno manda y otro obedece. Para Marx el poder se sitúa entre el dominio de las clases, mientras que para Poulantzas el poder social y el poder del Estado se miden en una unidad abstracta de autonomía relativa. Finalmente, Bordieu mide la fuerza del poder como capital de acción.

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